Astronomia

Observacion


Al caer la noche y dirigir nuestra mirada hacia el firmamento, en un lugar de escasa contaminación lumínica (lejos de grandes ciudades), aparecen antes nuestros ojos millares de estrellas formando la bóveda celeste. El buscar zonas con poca luz residual es muy importante, ya que si no es así se dejan de ver los cuerpos celestes. Durante el día no se puede ver el firmamento por la luz que emite el cercano Sol. La Vía Láctea o franja blanquecina con forma de lente convexa es nuestra galaxia y está constituida por unas 100.000 millones de estrellas. Transcurre entre el horizonte sudeste y el horizonte noroeste, pasando por encima de nuestras cabezas. Los puntos blanquecinos son estrellas y parpadean porque su luz atraviesa la atmósfera, que le provoca desviaciones a causa de la refracción en sus distintas capas (similar a ver el sol desde debajo del agua). Sin embargo también existen puntos que no parpadean, que corresponden a los planetas. Éstos, al encontrarse muchísimo más cerca, poseen un diámetro aparente o perceptible, con lo que no percibimos las pequeñas variaciones producidas por la atmósfera en su luz reflejada del Sol. Venus es el planeta más brillante que podemos ver desde la Tierra y se observa al atardecer o amanecer y cercano al Sol. Marte destaca por su color rojizo, Júpiter, el planeta más grande, destaca por su color crema. Saturno posee un color bastante amarillento y Urano es difícil de distinguir entre las estrellas por su color azulado.

Maria Trejo